• Dic 07, 2017
TÉCNICA BÁSICA I: EL EMPUÑAMIENTO.

TÉCNICA BÁSICA I: EL EMPUÑAMIENTO.

Lejos del común artículo acerca de empuñamiento, en TÉCNICA BÁSICA I: EL EMPUÑAMIENTO, el Instructor Robles nos presenta los matices, detalles y consejos a los que debemos prestar atención para un correcto empuñamiento desde el inicio.

Fotos y texto: José Luis Robles.

 

Vamos a empezar con una serie de textos en los que trataremos, de forma individualizada, las diferentes partes de la que se compone la base de nuestra pirámide de formación en tiro, en la que se encuentra las diferentes técnicas básicas.

En este caso trataremos el empuñe del arma. Antes de comenzar, me gustaría dejar claro que lo expuesto en este texto es mi opinión, no pretende sentar cátedra y ni mucho menos ser dogma de fe. Comentar también que aunque se traten las diferentes técnicas de forma individual, éstas forman parte de un todo, van unidas y las unas sin las otras no tienen razón de ser.

 

Según la Real Academia Española, en su segunda acepción, viene definido empuñar como “asir algo abarcándolo estrechamente con la mano”. Según esta acepción, tenemos dos aspectos en los que fijarnos. Por un lado está nuestra mano, la cual tiene una dimensiones que difícilmente podremos modificar (guantes) y, por otra, ese algo, que en este caso será la empuñadura de nuestra arma. Dicha empuñadura podrá o no modificarse.
Dependiendo del modelo, podrá tener diferentes lomos o cachas, las cuales podremos colocar para que se amolde mejor a nuestras características físicas. En otros modelos únicamente podremos modificar el grosor en caso de que nuestra mano sea demasiado grande para el modelo de arma. Tened en cuenta que el alojamiento del cargador difícilmente puede ser modificado 
(en el caso de las pistolas).

 

No olvidemos que un aspecto importante es el uso de guantes (anti-corte/anti-pinchazo, contra el frio, etc.) ya que el empuñe varía debido al aumento de volumen en la mano.

Teniendo esto en cuenta, otro aspecto importante, es la colocación del arma en relación al cuerpo y la inclinación o no que esta tenga. Independientemente de la localización del arma en el cuerpo, bien sea en pernera, en la cintura (más arriba o más abajo), en sobaquera, sobre el chaleco porta equipo, por dentro del pantalón, por fuera, etc. el empuñe del arma siempre debe ser el mismo, el que me permita, una vez desenfundada de manera rápida y segura, realizar los disparos de forma certera y segura sin tener que modificar dicho agarre. Cuando hago referencia a la inclinación del arma, me refiero a la funda que la alberga, ya que dependiendo de ésta, el desenfunde será más cómodo, permitiéndome bloquear la muñeca desde el principio y pudiéndolo hacer también más rápido. (Para esto también influye el tipo de funda. Como dije anteriormente, todo está conectado).

Pongamos que porto el arma en el lateral del cuerpo (a las 3 si soy diestro, 9 si zurdo). Si la inclinación de la funda, y con ella del arma, está hacia atrás en relación al eje lateral del cuerpo, nuestra muñeca estará forzada, obligando al hombro de la mano que empuña a desplazarse ligeramente hacia delante y al codo a “salir del cuerpo”.

Por el contrario, si la funda, y con ella el arma, está inclinada hacia delante, justo en el momento de asir el arma podré bloquear la muñeca y hacer el resto de movimientos más rápido sin necesidad de forzar las demás articulaciones.

Siento toda la parrafada y aún no hemos desenfundado.

Llegados a este punto y adentrándonos más en materia, diremos que los objetivos del empuñamiento son dos:

  1. Dirigir el arma hacia el objetivo, como ya hemos visto desde la funda y/o posición en la que llevemos el arma.
  2. Controlar el retroceso. Éste viene dado por la acción de los gases producidos en el disparo, desplazando la corredera hacia atrás (en el caso de pistolas) y elevando el cañón del arma haciendo que perdamos momentáneamente la alineación de los elementos de puntería, en el caso que estemos haciendo uso de ellos.

¿De qué forma puedo contrarrestar esa elevación del cañón? Sería lógico pensar que haciendo fuerza en dirección contraria a ese movimiento pero la verdad es que no es tan sencillo.

Empecemos por la presión que ejerzo. Seguro que os sonarán porcentajes, que si 70% con una mano 30% con la otra, 80-20, 60-40. ¿Les suena? Bueno, por mi experiencia, y es lo que yo hago, tanto en competición deportiva como fuera de ella, es 100% con una mano y 100% con la otra. Eso no significa que me tiemblen las manos. Con esta presión tengo un buen control lateral del arma, ¿pero qué pasa con el movimiento ascendente del cañón? Si realizo el empuñamiento alto, colocando correctamente la mano bajo la “rabera” del arma "estrangulándola", contrarresto en parte dicho movimiento. Pero si además, ejerzo presión sobre la parte baja de la empuñadura con meñique y anular, esa reelevación la contrarresto incluso más.

 

En resumen, cuando realizo el empuñamiento, la mano que coge el arma (llamémosla mano activa) se coloca lo más alta posible bajo la rabera y con el dedo índice y pulgar a lo largo del armazón, ejerciendo presión. La otra mano, (llamémosla mano reactiva), se une, ya veremos cuando, y cierra el espacio que la mano activa no puede (Color azul de la primera foto), colocando el pulgar a lo largo del armazón y el resto de los dedos sobre unos 45º en relación al cañón del arma, presionando la parte baja de la empuñadura con el meñique y el anular.

Otro aspecto fundamental es la forma física. Un buen trabajo específico en función de los objetivos que deseamos alcanzar es imprescindible, en este caso de la musculatura implicada en el empuñamiento. En este aspecto Juan Carlos puede ayudaros infinitamente mejor que yo.

Llegados a este punto, ya sólo queda entrenar, entrenar, entrenar y entrenar, analizar lo entrenado y volver a entrenar, y no necesariamente quemando pólvora en la galería o campo de tiro, sino en seco y en casa. De esto hablaremos en otro momento.

Esperamos que esta información haya sido útil para tí.
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